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domingo, 15 de marzo de 2015

¿Qué derechos tengo cuando compro algo de segunda mano?

La crisis nos ha abierto los ojos y muchos estamos descubriendo las ventajas de comprar bienes de segunda mano, más baratos e igual de funcionales que los nuevos: Coches, teléfonos móviles, cámaras de fotos, televisores... Pero no creáis que por el hecho de que sean "usados" tenemos que asumir que si se estropean, no hay nada que hacer. Entre personas particulares rige la teoría de los vicios ocultos que recoge el Código Civil, y entre consumidores y empresas, la Ley de Consumidores y Usuarios. Siguiendo la línea de este blog, vamos a ver los derechos que nos asisten como consumidores cuando compramos en comercios de segunda mano:




La garantía:

Sí. Los productos de segunda mano tienen garantía de, como mínimo, un año. Y lo más importante, si durante los primeros 6 meses desde la fecha de compra se nos estropea, se presume que ya venía estropeado de la tienda (o del concesionario, en el caso de que hayas comprado un coche), y corresponde al establecimiento demostrar que lo hemos estropeado nosotros. Por eso, cuando nos sueltan eso de "mira, que nos dicen en el servicio técnico que está averiado porque se ha caído al suelo y no lo cubre la garantía" y no han pasado los seis meses, necesitarán demostrar que ellos vendieron el producto en perfecto funcionamiento, que salvo que hayas partido en dos el bien que compraste, será complicado y te corresponderá ejercer tus derechos: Reparación, sustitución (si nos la ofrecen), rebaja del precio y resolución del contrato. Cuando la reparación es un coste desproporcionado y no nos ofrecen la sustitución,  eres tú, consumidor, el que decide si quieres que te rebajen el precio o quieres que te devuelvan el dinero.

La reparación:

La reparación debe llevarse a cabo en un plazo razonable. Por razonable en la mayoría de los productos se entiende 15 días, pero no porque lo diga la ley, por ello no es una obligación ceñirse a este plazo. No podemos exigir la reparación si esto supone un coste desproporcionado, por lo tanto, de ser ese el caso, tendremos que optar entre la rebaja del precio o la resolución del contrato.

La sustitución por otra cosa:

En los comercios de segunda mano, a veces ocurre que no tienen en stock más productos de las mismas características que el que compraste y se averió o estropeó, por eso no están obligados a ofrecerte esta posibilidad. En caso de que lo hagan, si optas por la sustitución y te dicen que tienen un producto mejor pero que tienes que pagar la diferencia, que sepas que eso no es verdad. La sustitución debe ser por un bien igual o de calidad superior, y nunca inferior, sin que esto te cueste ni un euro más. Esto es importante porque por ejemplo, en Cash Converters, si bien tienen la lección en líneas generales bien aprendida, se aprovechan de la ignorancia de los consumidores sobre sus derechos para cobrar la diferencia cuando sustituyen el producto por uno mejor, rebajando un poco el precio del producto superior para que encima parezca que te están haciendo un favor, cuando en realidad te están engañando.

La rebaja del precio:

Pongamos por ejemplo que compramos de segunda mano una lavadora que sólo funciona bien si lava en frío pero no podemos optar por programas, como los  de agua caliente. Puede ser que queramos quedarnos con la lavadora, y dado que están limitadas las funciones por las que inicialmente la compramos, podemos pedir la rebaja del precio en vez de la resolución del contrato. Es el consumidor el que decide lo que le conviene más.

Para calcular cuánto se rebaja el precio, la ley nos dice lo siguiente:
Artículo 122 Criterios para la rebaja del precio
La rebaja del precio será proporcional a la diferencia existente entre el valor que el producto hubiera tenido en el momento de la entrega de haber sido conforme con el contrato y el valor que el producto efectivamente entregado tenía en el momento de dicha entrega.

Como veis, no son demasiado concretos. Por eso es cuestión de negociar con el comercio cuánto consideramos que deben rebajar el precio. Y si no nos convence, siempre podemos decidir resolver el contrato.

La resolución del contrato:

La resolución del contrato es aquello que conocemos como "devolución". Nosotros entregamos el producto comprado y el comercio nos devuelve el dinero. Hay que tener en cuenta que es posible que el comercio sólo nos devuelva el dinero en la misma forma en la que fue abonado el precio, por lo que hay que tener a mano la tarjeta de crédito en el caso de que la hubiéramos usado para pagar con el fin de que pueda efectuarse el abono.






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